Nuestro suelo pélvico

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nuestro suelo pelvico

Hace algún tiempo una amiga me comentaba lo incómoda e insegura que se siente cuando atraviesa un periodo menstrual. Además de las molestias que muchas mujeres padecen durante estos días, mi amiga me comentaba que no se siente a gusto con su limpieza íntima. Por más que intenta estar aseada y limpita la sensación de inseguridad es constante. Fue en ese momento cuando una tercera compañera, también presenta en la conversación, le recomendó, equivocadamente, probar las duchas vaginales.

Y digo equivocadamente porque es un método totalmente desaconsejado por ginecólogos y otros especialistas. Esta forma de higiene íntima, que suele estar compuesta por agua, vinagre y en algunas ocasiones también por fragancias, se introduce en la vagina gracias a un aplicador, de tal modo que elimina los olores desagradables que podamos generar en periodos menstruales, en nuestro día a día o incluso después de mantener relaciones sexuales. O al menos, eso se cree, porque científicamente no se ha probado. Es más, lo que sí está probado es que estas duchas vaginales afectan al Ph vaginal y en lugar de evitar infecciones o malos olores, te hace más propensa a sufrirlos.

La explicación es muy sencilla. Nuestro cuerpo es muy sabio y genera sus propias herramientas de protección, como es el caso del moco cervical, encargado de que la vagina se limpie por sí sola de una forma natural. Si a través de productos que vienen de fuera, impedimos que nuestro cuerpo actué (o modificamos su forma de actuar), estaremos dificultando el funcionamiento de nuestro organismo y facilitando la aparición de infecciones vaginales, originadas por la modificación del Ph de nuestra piel, que genera un medio propicio para el crecimiento de las bacterias en la vagina.

Sabemos que las duchas vaginales es la forma que tenéis muchas mujeres se sentiros limpias, pero debéis conocer también las consecuencias que éstas pueden acarrear. Debéis ser conscientes de que con lavar bien la vulva, el clítoris y los labios, con agua y jabón, es suficiente. Si después de esto, el olor sigue permaneciendo, es recomendable que consultes a tu médico, porque igual estás ante una infección  que hay que tratar.

Imagen| Bigstockphoto
Fuente Vidaysalud.com